Es difícil notar en donde estoy parada. Aquellos movimientos inesperados que han sacudido mi mundo me hicieron caer pero con todo. Han pasado semanas y aún, cada día, sacudo mis rodillas con ternura. Tengo unas heridas tremendas. Levantarme no fue difícil porque, literalmente, nos apoyamos unos a otros, armamos un tipo de cadena humana en la que si uno caía, nos deteníamos todos, era la única manera de avanzar. Sin embargo, las heridas están lejos de cicatrizar.
Dios, la Vida, el Destino, el Karma, o como deseen llamarle, no le da a todos los mismos desafíos, porque no todos están preparados para ellos. A mi me tocó esto porque tengo una familia inquebrantable, que no se preocupa de weás, es ajena a envidias y si, puede que nos mandemos condoros, pero en el momento de los "qui' hubo" están siempre con las soluciones reales y no solo con la "palabrería bonita" que abunda en la familia chilena promedio.
¿Y dónde estoy yo? No tenía idea. Sentí ganas de empezar de cero, pero de cero. ¿De qué valía todo esto? ¿De qué valían las personas? Puras palabras, puras mentiras, intereses secundarios, sentimientos falsos. Pues puede que si, no estoy segura. Pero algo que tengo claro es que la vida me puso justamente aquí por una razón, porque es aquí justamente en dónde debo estar. Si esto hubiese pasado antes, pues no tendría nada y quizás, con lo estropajo que quedé, no habría alcanzado llegar a este punto. Entonces tengo el gusto de decir que fui un estropajo, pero con todo de mi lado.
Mis amigos se empeñan en hacerme entender lo que soy, mi fortuna, mi "uniquisidad". Pues hasta ahora lo entiendo: tengo 24 años, estoy egresada de Geografía en la UC, trabajo hace 4 años en una consultora geográfica, soy simpática, inteligente, soy buena amiga, tengo sentido común, una moral clara, soy linda y tengo el cuerpo que quiero, y me encanta. Nada puede impedir que siga brillando con mi propia luz, como lo he hecho hasta hace poco. Estoy en el mejor momento de mi vida, cumplí mi etapa, LA CUMPLÍ, ya me saqué la chucha, dejé un millón de weás de lado, trasnoché, me enojé, me enamoré, me desenamoré, me desilucioné, me fue mal, me fue bien, me fue la rajá, me reí, lloré, me caí y me PARÉ, conchetumadre.
Me apagué por ti, prima, porque te amo, porque tu partida no es comprensible, pero se acepta con humildad. Pero tal como tú me dijiste el 5 de diciembre del 2013: que nada te impida brillar. Y al que no soporte este brillo, por favor, abstenerse de jugar sucio, de mentir y buscar las penas ajenas.
Ahora estoy lista. Ya no queda nada atrás, tengo una vida para conquistar y, finalmente, después de tantos años, puedo hacer lo que yo quiera. Gracias viejitos, gracias familia, gracias amigos. Ahora solo tengo que establecer el rumbo. El límite es el cielo.
¿Que dónde estoy? En el primer día del resto de mi vida (: