noviembre 09, 2011

Alma


Cuando tenía 3 años me regalaron una muñeca. Era especial, porque era mi primera muñeca con cabellos dorados. La encontraba preciosa, sin embargo, siempre la tenía guardada en su caja en el rincón más alto de mi repisa. Una tarde decidí sacarla del enclaustro al que le había condenado, injustamente. La senté junto a las demás. Casi la sentí sonreír. Decidí nunca más volver a usar el rincón más alto de mi repisa.

Este video me trajo a la mente ese recuerdo. Es muy lindo (y aterrador). Disfrútenlo.

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