enero 21, 2012

Stop


Octubre, 2011.
Imaginándome en un capullo, casi me pierdo el amanecer.
He esperado tanto ver la claridad, que casi la tengo idealizada en un recuerdo archivado en lo más profundo de mi conciencia.
Comienzo a reactivar ciertas capacidades - ya casi nulas - y antes de despavilar caigo en la cuenta de este destino salpicado de sarcasmo.
Una vez más camine sin razón, avancé sin mirar, me paseé por los laberintos sin tener conciencia de lugares ni momentos, y ahora que me siento preparada, la vida se estanca frente (y tras) de mi.
Esta penumbra que me envuelve, me entumece y me acaricia, me seduce y me transforma, me minimaliza, me empequeñece, me quita el valor y, una vez más...

...me adormece.  

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