Yo ese día debí irme, debí escapar. Me hice la valiente, nada más. No, las cosas no están para enfrentar monstruos ni mutantes. Uno siempre tiene que ser consciente del estado natural propio, de nuestras aptitudes y deficiencias, sobre todo de las emocionales. No estoy ni ahí con creerme una super mujer o algo parecido. Uno es lo que es no más. Si tarde en darme cuenta... no se. Pero al menos estoy aquí, con las cosas un tanto más claras y haciéndome responsable de mi misma. Quizás debería acostumbrarme, quizás debería ser una ermitaña y dedicarme a cultivar maíz, quizás debería irme a la cresta, no interactuar nunca más con la raza humana, porque no se me da.
Quizás simplemente debería usar más puntos a parte.
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