No se cómo paso todo esto. No se cómo es posible dejar cosas atrás ¿es posible? Estoy cagadísima de miedo. Siento como el temor a veces se apodera de mi cuerpo, como una ola de brisa fría que sube por mis piernas. Nunca llega más allá de mi ombligo, por suerte.
Uno cree que con un momento de gloria, situaciones que funcionan, personas que te sonríen, las cosas ya van bien. No es bueno subestimar el destino, cada día es una lucha (creo que he repetido esta idea un montón de veces en este blog), por eso hay que valorar cada uno de los aciertos, hasta el más pequeño. Hoy logré sacarle una alarma a una polera que le compré a mi primo, porque en la tienda no lo hicieron. No soy una genio, pero me la pude. Bien por mi.
Hoy me fije que la vida va más allá de mi. La vida sigue. Hay un montón de cosas pasando allá afuera. Si bien hay cosas que no me importan (que otros me ha dicho que no quieren que me importen), hay otras que no me quiero perder. Ya no recuerdo muy bien como decir "no", aunque nunca ha sido mi palabra favorita.
Espero dejarle algo bueno a las personas.
Yo misma me deje un mensaje para el futuro en un disco compacto que encontré entre unos libros viejos (muy rayado por cierto). Nunca pensé que el día que lo encontrara me vendría como anillo al dedo. Soy tan buena marcando a la gente, que hasta la Maribel del pasado me marcó ahora en el presente.
Por cierto, creo que sigo un poco enamorada de Brandon Boyd, sobre todo cuando me recuerda que "pase lo que pase el día de mañana, hay que estar ahí...".
No hay comentarios:
Publicar un comentario